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En el siguiente artículo el doctor Orlando Paredes explica qué es la artrosis de cadera, cuáles son sus síntomas, cómo tratarla y cómo aprovechar la Cirugía de Prótesis Ambulatoria en caso de que sea necesaria.

La artrosis de cadera es una condición común que los fisioterapeutas ven recurrentemente en pacientes. La característica radiológica y patológica fundamental de la artrosis de cadera es la pérdida del espacio articular en esta zona.

Síntomas

El dolor es la manifestación más común de una articulación de cadera con artrosis y su naturaleza es a menudo difícil de definir, especialmente en esta zona. El dolor aumenta con el mayor uso y se alivia con el descanso. Sin embargo, en casos avanzados, el dolor también persiste en reposo y durante la noche, impidiendo, incluso, dormir bien.

Otros síntomas se relacionan con la rigidez y el rango de movimiento, los cuales se reducen al padecer esta enfermedad. Puede haber períodos de días o semanas en que sus síntomas son más graves. El dolor que se experimenta con la artrosis de cadera puede llegar hasta la parte baja de la espalda, las nalgas y la ingle.

También se puede sentir dolor de cadera en la pierna y hacia la rodilla. Esto se llama dolor referido. Si la cadera está muy afectada, es posible que la persona tenga problemas para caminar y que sea más probable que se caiga.

Causas

Cuando la biomecánica de la articulación de la cadera y la rodilla se altera o se usa en exceso, la articulación se vuelve más propensa a sufrir de artrosis.

Además esta patología se relaciona con los movimientos repetitivos de la articulación y con traumatismos fuertes, como golpes o caídas.

Factores de Riesgo

Alineaciones biomecánicas alteradas son altamente influyentes en el desarrollo de esta lesión.

También la obesidad, la lesión de rodilla previa y la actividad deportiva han demostrado ser factores de riesgo para la incidencia.

Se sabe, además, que los hábitos ocupacionales son un factor de riesgo, especialmente en aquellos trabajos que implican más de 30 minutos por día en cuclillas, estar de rodillas o subir escaleras.

Otros factores comunes son las lesiones reiterativas en el deporte y la tercera edad.

Tratamientos

La mayoría de los modos de tratamiento actuales están dirigidos a aliviar el dolor y reducir la inflamación, mejorando así la función y reduciendo la discapacidad de la persona con artrosis.

Además de los analgésicos simples, los fármacos antiinflamatorios no esteroides son eficaces en el dolor moderado a severo, pero pueden causar respuestas gastrointestinales adversas.

Por otro lado, la inyección intraarticular de ácido hialurónico se ha convertido en una terapia aceptada en muchos centros que tratan la artrosis de rodilla. El ácido hialurónico es un componente importante del líquido sinovial, el cartílago y el tejido conjuntivo, que ayuda a reducir el dolor del paciente y mejorar la funcionalidad de la articulación afectada.

Cirugía

  • Cirugía de Prótesis Ambulatoria (CPA): La Cirugía de Prótesis Ambulatoria se aplica a pacientes que sufren de artrosis severa, habitualmente de cadera o rodilla. En este procedimiento quirúrgico se reemplaza el cartílago que está desgastado y que genera dolor por un implante especialmente diseñado para que se adapte a la articulación. La principal ventaja de esta operación es que el paciente ingresa, se opera y se da de alta el mismo día, evitando así la hospitalización.
  • Cirugía de Prótesis con Estadía Corta (CPEC): Se realiza en el sistema privado de salud y se diferencia de los demás procedimientos porque considera una corta estadía (sólo una noche de hospitalización), otorgando así beneficios para el paciente y su familia.
Revisa el testimonio de una paciente de Cirugía de Prótesis Ambulatoria de Cadera.

Prevención

El ejercicio es una de las mejores formas de prevenir la artrosis.

Una de las principales formas de prevención, es la modificación de los factores de riesgo, es decir, realizar actividad física de forma segura y guiada.

La actividad física regular ayuda a mantener una articulación sana, especialmente en pacientes de edad adulta y tercera edad. Además, el ejercicio constante ayuda a tener músculos fuertes que soporten la estructura de la cadera, y nuestro cuerpo.

El peso corporal es modificable y, por lo tanto, la pérdida de peso en pacientes con sobrepeso u obesos, reduce el riesgo de desarrollo de la enfermedad y posiblemente retrasar la progresión de esta.

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