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María Cecilia Hernández disfruta en su casa tras dos cirugías de prótesis ambulatorias para reemplazar sus caderas.

Este es el testimonio de María Cecilia Hernández, una paciente que se realizó dos cirugías de prótesis ambulatoria en sus caderas y que ahora vive su vida de manera normal, sin dolor y con una mejor calidad.

María Cecilia Hernández llevaba diez años viviendo con dolores en sus caderas, al punto que llegó a tomar dos analgésicos diarios para poder convivir con las molestias y llevar a cabo sus labores de matrona con algo de normalidad.

Esa es la realidad con la que tiene que convivir alguien que sufre de Coxoartrosis Severa Bilateral, también conocida como artrosis de cadera, la que provoca pérdida del cartílago articular, formación de osteofitos y deformación de la articulación afectada. Una patología muy dolorosa y que afecta a una parte importante de la población.

Ante ese diagnóstico, María Cecilia Hernández consultó con el Doctor Orlando Paredes, quien le recomendó realizar la cirugía de prótesis ambulatoria de cadera. «El Dr. Paredes me dijo que calificaba para hacer la operación de forma ambulatoria. Nos explicó cómo era el sistema y lo hicimos. La primera cadera la operó en julio del año pasado y la segunda este año, a mediados de abril», explica la paciente.

La decisión de realizar la cirugía de manera ambulatoria, sin necesidad de hospitalizarse y poder estar así el mismo día del procedimiento en la casa, la tomó Cecilia junto al doctor. «El hecho de estar en casa el mismo día es un plus. Es estimulante, porque también te convences de que todo está bien. Además disminuyes el riesgo de infecciones intrahospitalarias», afirma la paciente, agregando que «como sigues en contacto constante con la enfermera, el kinesiólogo y el médico tratante, te sientes siempre respaldada».

Los cambios positivos los sintió María Cecilia el mismo día de la cirugía, en la sala de recuperación cuando realizó la primera levantada, que es la prueba fundamental para que el paciente pueda ir a su casa a continuar con la rehabilitación. «La primera levantada fue reconfortante, ya que pude experimentar la ausencia del dolor que tenía previo a la cirugía. Esto me dio más confianza, ya que prácticamente no tuve dolor».

Los días siguientes a la cirugía son de reposo y trabajo de rehabilitación para comenzar a recuperar la actividad normal. Esto se hace siempre bajo la supervisión médica y con instrucciones del kinesiólogo que es parte del equipo tratante. «La rehabilitación no es rápida, pero día a día uno va avanzando. En ello es muy importante el Kinesiólogo», asegura.

Desde que se realizó las dos cirugías la vida de Cecilia Hernández cambió de manera positiva y cada día avanza en recuperar la normalidad de sus actividades diarias con una mejor calidad de vida. «Recomiendo ciento por ciento esta cirugía en modalidad ambulatoria. Como dice el doctor Paredes: te cambia la vida».

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